sábado, 22 de septiembre de 2007

Historia del Graffiti


Hasta el siglo XIV la pared ha sido uno de los principales soportes de la producción artística. Sin embargo, en la actualidad, éste no es un espacio creativo libre, sino un espacio clausurado por el poder que históricamente se ha reservado su usufructo. Tanto es así que este fenómeno espontáneo ha llegado a interpretarse como una amenaza, una trasgresión. Podría decirse que la ley ha prohibido el libre acceso al mayor lienzo del mundo y, precisamente por eso, éste se ha llenado de trazos incontrolables, extendiéndose a todo tipo de superficies. El muro y sus extensiones metonímicas (puertas, mobiliario urbano, vagones, autobuses...) pasan a ser el soporte de lo que venimos hablando.
El término graffiti es de procedencia italiana “graffiare” o garabatear. Decir que su plural es el sustantivo graffiti, no graffitis, es decir, estaríamos hablando de los graffiti o, como se diría en castellano, los grafitos (letrero o dibujo trazado o garabateado en paredes u otras superficies de carácter popular y ocasional). Se tiene conocimiento de que ya los romanos “guarreaban” las paredes y los sitios públicos con profecías y protesta con un incontenible deseo de compartirlas con sus ciudadanos. Pero sabemos que tiene antecedentes más remotos aún en el tiempo. Escribir sobre los muros es un impulso tan antiguo como los indicios de racionalidad del ser humano: Los macedonios, los griegos o los antiguos egipcios con sus indescifrables jeroglíficos ya utilizaban esta superficie como soporte de su escritura y de su arte. Pero quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más antiguo sea el de las pinturas rupestres realizadas en las paredes de las cuevas por el hombre primitivo. Las representaciones de animales, de escenas de caza, etc. No tenían otro objetivo que el de satisfacer uno de los más ancestrales instintos del hombre: El de comunicarse.
Ese gesto tan humano que deja nuestra huella, un “pedacito” de nosotros mismos tan personal, ese acto tan íntimo y a la vez tan público no deja de ser la exteorización de un sentimiento... Lo que curiosamente coincide con una de las definiciones del término Arte. Lo que hoy en día entendemos por graffiti y la fuerte personalidad que está cobrando nos adentrará en unos laberintos de creatividad y de posibilidades infinitas que más tarde veremos, y que nos harán darnos cuenta de que, aun siendo una cultura cronológicamente reciente (unos treinta años) se anula toda posibilidad de calificarla como una moda, puesto que trae a sus espaldas ya tres generaciones y la llegada de una cuarta. Además de la comercialización que hoy en día produce este fenómeno, los numerosos e importantes eventos, todas las publicaciones y sobre todo, ese espíritu urbano y esa siempre presente necesidad, hacen de ésta una cultura sólida, a pesar de estar en manos de gente de la calle y precisamente sorprende que ante esta, digamos... "Integración", siga conservando su espíritu ilegal.
Algunos ilustres artistas urbanos como los estadounidenses Basquiat, Keith Haring y Shepard Fairey o el británico Bansky recurrieron al spray para dar expresión a su arte.

* Ser original, ser diferente (fresco y espontáneo al transmitir un lenguaje de la calle), ser directo y en constante transformación (evolución)»

El indigenismo es un humanismo

El indigenismo tal como se manifiesta hoy día tiene múltiples facetas. Desde la exacerbación pasajera de sentimientos nacionalistas hasta la explotación de imágenes emblemáticas para fines políticos, pasando por la promoción idealista de ciertos valores, una literatura ''indiana" o indigenista de autores mestizos, la reclamación pertinaz de objetos con valor cultural, o una preocupación sincera por los pueblos originarios, el indigenismo se expresa de diversas maneras según la gente, el momento y las circunstancias. En cuanto al humanismo, antropocentrismo cultural que busca conocer al hombre para valorizarlo, se ha alejado notablemente del aforismo de Protágoras para adquirir matices ''a la medida" de los fines que se persiguen. Manifiesta un humanismo profundo que revaloriza las culturas prehispánicas y enaltece a los pueblos autóctonos de México.